A Linda, mi anterior gata, no nos hizo falta bañarla hasta que se hizo muy mayor, y entonces tuvimos que sedarla en el veterinario para ello, porque no fuimos capaces nosotros en casa.  Para tratar la alergia aconsejan bañar a tu gato, para reducir el porcentaje de acumulación de alérgenos en su piel, mínimo una vez al mes. Así que lo tenía claro, tenía que acostumbrar a mis gatas al baño, porque no iba a estar sedándolas 12 veces al año en el veterinario. Hoy os contaré lo que estoy haciendo para que mis gatas cada vez lleven mejor el proceso del baño.

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Cuando llegue el gatito, o gato ya adulto (sirve para ambos cuando llegan a un nuevo hogar), debes tenerlo en su habitación santuario al principio, es por su bien, que no te de cosilla dejarlo solo a ratos, él lo necesita. Si ves que se ha escondido no lo saques a la fuerza, ni estés justo al lado, mirándolo. Él necesita serenarse, ver, desde un lugar que él considera que es seguro, que en esa habitación no hay peligro. No hay dos gatos iguales, cada uno tiene su ritmo. Los hay que en un día ya estarán adaptados y los hay que necesitan más tiempo.

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Así comienzo mi historia con “my golden cats”, contándoos por qué nos decidimos a tener un gato de raza. Soy alérgica a los gatos y a los perros. Creo que es de las cosas que más rabia me dan, porque me encantan. No lo era cuando adoptamos a Linda, mi primera gata, ni cuando un día vi en el escaparate de un almacén de piensos a Nuka, mi adorada perra, y sin pensarlo, sabiendo que nunca debes comprar un animal al que exponen como un objeto a la venta, encerrada en una caja de cristal, escuálida, sucia, llorando y temblando, entré, pagué y la saqué de allí. Mi alergia vino después, al cabo del año, y con ella mi calvario. Mocos, estornudos, afonía, tos, algún que otro ataque de asma… durante muchos años aguanté, y me prometí a mí misma que, por salud, no debía volver a tener un peludo en casa. Mis hijos siempre lo han entendido, pero alguna vez me decían: “¿y si probamos con un gato? los hay hipoalergénicos”, y la verdad es que me tentaba mucho, pero me daba miedo arriesgarme. 

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